No es sólo curiosidad, ansias de ver paisajes y culturas diferentes. Cada cierto tiempo es necesario poner tierra de por medio. Alejarnos de la vorágine del día a día y analizar todo con la perspectiva que da la distancia.

Viajar con colegas y/o tu pareja es una gozada. No hay nada mejor que llegar a algún sitio mágico y disfrutarlo en buena compañía.

Viajar solo te brinda una oportunidad inmejorable de conocerte a tí mismo y te facilita y obliga al mismo tiempo a relacionarte con la gente que encuentras por el camino.

Bajo nuestro punto de vista, no hay nada mejor que un viaje para, por decirlo de alguna manera, "cambiar de piel" y volver reforzado (si es que queremos volver) a afrontar los problemas cotidianos con energías renovadas.
La motxila es una de las mejores terapias que conocemos para ello.